Wednesday, June 29, 2005
Carne
Para Bruno
Quien soy en medio de este caos, me pregunto
Veo el sangriento espectáculo
No siento nada... el pecho vacío
Nada... una más en la baraja
Mis manos... mis manos... ya no son mías
Lo veo a él... aun late
Mil preguntas en aire... callo
Un hilo congelado me recorre de pies a cabeza
No puede ser...no ahora, tengo tantas cosas por hacer
Un solo pensamiento compulsivo
"Debo ser algo más que carne...debo ser algo más que carne!!!"
Fabiola
Junio 2005
Wednesday, June 22, 2005
El principio del deseo
Sentí el efecto del alcohol justo en la espina, no quiero nublarme, no quiero perderme, más que nunca quiero estar aquí. Pedí una coca-cola y no lo tomaste bien, lo tomaste como una ofensa, algo personal. Lo único que pensaba era que lo que habría que hacer lo haría en mis sentidos.
Tú me quieres ebria, yo te deseo a ti todo. Quiero perderme en tu cabello, en tu pecho, entre tus piernas, y tú me quieres ebria.
Pediste otro trago mirándome a los ojos, retándome. Lo que quiero es salir de aquí, te quiero ahora. Tomaste tu trago de un golpe, con un aire de control y propiedad pagaste la cuenta.
El alcohol te ha puesto cariñoso, caminamos por el callejón en un abrazo que pretendía ser fraternal. ¿Cuántos años tendré que esperarte?
El camino hacia la estación se hizo un instante, con la multitud el abrazo se esfumó, sin embargo, el lazo que nos une es indestructible… es eléctrico. Yo voy a donde me lleves…
Por favor no pienses en ella, mira que yo no estoy pensando en él. ¿Qué propones? Te pregunto. La frase sonó interesante, pero el alcohol te ha adormilado, no atinas a decirme nada por que tú me quieres ebria, me quieres nublada y yo te deseo tanto aquí, sólo piensas en llegar a casa con ella, has perdido interés en mi.
No has entendido, que yo te quiero así en esta mente, quiero verte con estos ojos, sentirte en esta piel. No hemos entendido nada.
Se abre la puerta del tren, me abrazas en despedida…te siento en cada poro
Abordo sin ti, te vas en dirección opuesta
En la dirección en la que esta ella.
Fabiola
Junio 2005
Thursday, June 16, 2005
Cierro los ojos
Fortuna
Exilio
¿Qué es este dolor que siento?
¿Qué es este partir de mi corazón?
Es darse cuenta que se vive en el exilio
Cargando el silencio, arrastrando el deseo
Es este el dolor que siento
Wednesday, June 15, 2005
Zapatos
A él le gusta mirarme es uno de sus placeres... tal vez el mayor, lo sé; no por que me lo haya confesado simplemente lo sé.
Me ha traído aquí, sin resistencia de mi parte, él desea verme todo el día, verme con la luz del sol, en la cotidianeidad, sin interrupción... sin prisa.
Con mis zapatos altos bajo y subo la escalera, me preparo un café, me tumbo en el sillón, miro a los pájaros desde el jardín. Pienso: la vida es buena, la vida es tranquila, la vida está en el corazón.
Él rentó esta casa para contemplarme día y noche, mi imagen llenar sus pupilas. Para mi delicioso... por dentro por fuera, sentir el sol en la piel, sentir su mirada. Lo he aceptado, ambos complacidos.
Mañana regresaremos a la realidad, ¿podré regresar? No lo sé, quizás él me pida aquí permanezcamos... sin pensar lo aceptaré.
No sé cómo podré volver al mundo, después de gozarlo a él, de abrir la puerta, de vivir sin ataduras, no sé cómo podré ponerme la vestidura de las convenciones, de las hipocresías. No podré volver a vestirme... lo juró, después de estos dos días de vestir únicamente mis zapatos...
Fabiola
Junio 2005
Friday, June 10, 2005
Hermanos
Dejar nuestras casas, nuestras mujeres e hijos
Viajar día y noche para llegar hasta aquí
Y, ¿qué hemos conseguido?
Darnos cuenta de:
“El miedo ha podido más, que toda la fuerza de nuestros brazos”.
Fabiola
Junio 2005
La mamá Lupita
- Mamá, ¿por qué dices eso?
- Pues, porque así lo siento. No quiero presionarte hijo, pero es que ya es hora de que tú y Yuli.
- Máaa, pero es que ella prefiere terminar primero la carrera.
- Hijito, yo entiendo, pero todo se puede en la vida cuando yo los tuve estaba sola, y mira que bien los crié.
- Ya lo hemos hablado y ella prefiere esperar.
- Hijo con mi enfermedad no sé cuanto tiempo más me queda.
- No hables así mamá
- Sueño con tener a mis nietos entre mis brazos.
- Voy a hablar de nuevo con ella.
Mi suegra pasó su mano por el cabello de Gustavo y lo acercó para darle un beso.
Ambos quedaron en silencio, yo había oído todo desde la cocina. Me vieron en el quicio de la puerta. Ella me sonrío, él simplemente no se atrevió.
Dejé en la mesita el café que llevaba para los tres, con el pretexto de haber olvidado el azúcar fui a la cocina de nuevo, tomé las llaves del carro y sin hacer ruido cerré la puerta detrás de mi.
Fabiola
Junio 2005
Tacones
Su trabajo era permanecer ahí siempre vigilante.
Ella se paseaba frente a la vidriera una y otra vez, su reflejo bailaba en sus ojos.
El trataba de aparentar no haberla visto, pero yo desde dentro fui testigo, podía ver su corazón acelerado. Ella engrandecía por su mirada, complacida miraba la ropa de la vidriera.
El sin saber como se entregó a ella, no podía despegar su mirada de aquella criatura. Sintió mi juicio justo en su costado, él reunió todas sus fuerzas para mirar hacia el otro lado.
Ella no podía estar sin la mirada de él. La necesitaba. Caminó hacia adentro de la tienda dejando un halo a su paso, él se dejó cautivar por lo ceñido de su pantalón. Yo tenía un ojo para cada uno, mirando la escena desde dentro.
Ella me preguntó algo sin importancia, absorbiéndolo lentamente, yo contesté en el mismo tono, los tres sabíamos lo que estaba pasando.
Ignorándolo, sus tacones tocaron la melodía del adiós, él me miró pidiendo una explicación. Yo atiné a levantar una ceja.
Fabiola
Junio 2005